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Elecciones 2019, 2021: Dos Desafíos para la Gobernabilidad en Ecuador

Después de las elecciones locales del 24 de marzo de 2019, Ecuador enfrenta un ambiente político fracturado. Si bien se identifican varios elementos de análisis para entender cómo estas recientes elecciones reflejan la transición de Ecuador hacia la consolidación de su democracia; dos elementos son sumamente interesantes.

Primero, los cuestionamientos respecto al desempeño del Consejo Nacional Electoral (CNE) e incidencia sobre su credibilidad institucional cuando se encuentran en un proceso de reforma electoral respecto a las próximas elecciones nacionales de 2021. Segundo, el fuerte nivel de apoyo por parte de simpatizantes -reflejado en los resultados obtenidos- hacia la figura del expresidente Rafael Correa, que podría redefinir la futura dinámica política-electoral en este país sudamericano.

¿Cuánto Cuenta el Conteo de Votos? Credibilidad y Transparencia en los Procesos Electorales.

Los ciudadanos originalmente cuestionaron los resultados que comunicó el CNE debido a un “apagón informático” durante el escrutinio de la segunda vuelta presidencial el 2 de abril de 2017. La disputa electoral entre el ahora presidente Lenin Moreno, visto inicialmente como el sucesor elegido por el entonces presidente Correa, y Guillermo Lasso se desarrolló con un margen muy bajo de diferencia. El CNE, cuyos miembros han cambiado desde entonces, se negó a compartir información oficial con los ciudadanos durante el conteo de las papeletas finales. El descontento ciudadano por la falta de información, alimentado por rumores transmitidos a través de las redes sociales, condujo a semanas de protestas públicas y afectó los niveles de aceptación inicial para el gobierno de Moreno.

Las elecciones locales de marzo de 2019 también se llevaron a cabo en un contexto conflictivo debido al número sin precedentes de organizaciones políticas y candidatos que participaron por cargos a nivel parroquial, local/municipal y provincial, junto con el ambiguo proceso de votación para elegir, de manera directa y por primera vez, a los miembros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS). Estas confusas condiciones representaron un gran desafío para que el CNE pueda garantizar transparencia en el proceso de conteo de votos y en el anuncio de los resultados oficiales.

Si bien los resultados en 2019 no fueron tan polémicos como los de 2017, los candidatos y los ciudadanos todavía criticaron los retrasos yla falta de pronunciamientos oficiales por parte del CNE. A la espera de los primeros resultados del CNE en la noche de las elecciones del 24 de marzo, el alcalde electo de Quito, Jorge Yunda, dijo: “Los grandes perdedores son el CNE, que se le cae la página [portal web]; las encuestadoras, que dan la victoria a otros candidatos [perdedores] ... y los que impulsaron campañas sucias”.

Los candidatos de varios partidos y movimientos políticos expresaron su descontento con el hecho de que el CNE no haya transmitido los resultados oficiales rápidamente. Las fallas en el sitio web oficial del CNE impidieron que los ciudadanos accedieran a los resultados la noche de las elecciones, lo que llevó a algunos a recordar los problemas con la información electoral en 2017. Los resultados del CPCCS fueron los más problemáticos debido a las definiciones de último momento sobre la forma en que se contarían esos votos y la prohibición para transmitir propaganda -de manera directa- en los medios por parte de los candidatos. En una entrevista realizada el día siguiente de las elecciones, el vicepresidente del CNE, Enrique Pita, declaró que la transmisión de los resultados iniciales fue "un fracaso".

El CNE tiene un rol fundamental en la transición en curso de Ecuador como la institución que facilita la participación ciudadana entre el proceso electoral.  Pero, el CNE enfrenta a un continuo escrutinio por el público, los medios de comunicación y, en particular, de las figuras políticas afines al expresidente Correa. Los miembros actuales del CNE deben vencer el pasado politizado de la institución, y también las deficiencias temporales en su capacidad para comunicar de manera rápida y transparente la información electoral. Tomando en cuenta que las próximas elecciones serán un indicativo nacional del regreso del país a democracia, es importante que el CNE continua su esfuerzo por recuperar credibilidad y fortalecer su capacidad.

Un futuro incierto para el “Correísmo”.

El expresidente Rafael Correa y sus partidarios, los miembros del llamado frente político Revolución Ciudadana (RC), tuvieron un desempeño más exitoso de lo previsto en las recientes elecciones, después de haberse separado de Alianza PAIS - AP (Alianza Patria Altiva i Soberana).

Desde su fundación en 2006, Correa lideró el movimiento político AP a una década de dominancia. Desde entonces, se dividió después de las elecciones de 2017 en dos facciones: una que apoya al actual presidente Moreno y mantuvo su afiliación dentro de AP, y otro que continúan cercanos al expresidente Correa (Correístas) e integraron RC.

Para las elecciones de 2019, RC no contó con una personería jurídica y optaron por postular candidatos a través del Movimiento Fuerza Compromiso Social.

Este movimiento no ganó ninguna alcaldía en las ciudades capitales provinciales, pero obtuvo una gran fuerza en Quito: su candidata a la alcaldía, Luisa Maldonado, logró el segundo lugar con 18.42 por ciento de los votos, además de alcanzar una posición destacada en el Concejo Municipal al haber obtenido nueve de los 21 escaños.

Los correístas también ganaron dos prefecturas importantes: Pichincha y Manabí (provincias con la mayor densidad poblacional). En la provincia de Guayas, la hermana del expresidente alcanzó el segundo lugar, obteniendo el 17.42 porciento de los votos.

A diferencia de la mayoría de los partidos y movimientos políticos en Ecuador, que a menudo son débiles, están fracturados o solo son influyentes a nivel regional, esta elección demostró que el expresidente Correa ha podido mantener un apoyo leal de un importante sector ciudadano, incluso al perder el liderazgo de su antiguo movimiento político y que sus partidarios más cercanos se encuentren involucrados dentro de importantes investigaciones sobre casos de corrupción y otros escándalos. El nuevo frente político Correísta es uno de los pocos que no necesitó integrar alianzas para obtener un apoyo sustancial por parte de los votantes.

Reflexiones finales

Las recientes elecciones en Ecuador demuestran que, aunque el país se encuentra en un camino de consolidación democrática, su dinámica política sigue siendo bastante volátil. Las instituciones gubernamentales, como el CNE, están tratando de mejorar el cumplimiento de sus competencias en favor de la independencia, efectividad y transparencia.

Los votantes ecuatorianos deben confiar en la legitimidad de sus instituciones electorales y en los resultados que producen para que el país continúe su recuperación democrática después de una década de centralización e injerencia política desde el poder Ejecutivo. Los nuevos miembros del CNE, elegidos en noviembre de 2018, tienen grandes retos por delante para restablecer la confianza pública antes de las elecciones presidenciales y legislativas de 2021.

Mientras las instituciones están reconstruyendo su legitimidad; la figura del expresidente Correa y su nuevo frente político se consolidan en la memoria colectiva. Las elecciones de 2019 demostraron que el expresidente podrá estar fuera de su anterior cargo, pero sus simpatizantes políticos continúan ejerciendo una fuerte influencia en el escenario nacional.