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¿Qué está en juego en las elecciones de Ecuador del 2021?

En octubre 7 de 2020, el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Ecuador confirmó oficialmente que 16 candidatos a la presidencia y más de 300 candidatos a la Asamblea Nacional (AN) estarían en las papeletas de las elecciones de febrero 7 de 2021. Considerando que más de 221 movimientos políticos y 77000 candidatos participaron en las elecciones locales de 2019, el gran número no es ninguna sorpresa- sin embargo, el número de candidatos incrementó de forma significativa considerando los 8 candidatos presidenciales y más de 3500 candidatos de las elecciones nacionales del 2017, representando al mismo tiempo una mayor división entre partidos políticos.

Ecuador recientemente salió de su década populista en 2017 cuando el presidente actual Lenín Moreno cambió el rumbo de las políticas de censura, desinformación y control por parte del ejecutivo aplicadas en los 10 años de su predecesor Rafael Correa. El resultado de estas primeras elecciones nacionales, desde que moreno llegó al poder, determinará si es que Ecuador continuará dentro del camino hacia la recuperación de la democracia.

Estos son los principales temas a considerar en el periodo previo a las elecciones de Ecuador de 2021:

1. Reformas democráticas y creación de coaliciones – Independiente del resultado de las elecciones, se espera que el nuevo presidente y la nueva AN supervisen las próximas reformas económicas, electorales y de anticorrupción, cuyas disposiciones determinarán el progreso democrático del país. Sin embargo, dado el gran número de partidos participando tanto para la presidencia como para la AN, es probable que los ganadores estén distribuidos dentro de todo el espectro político lo que hace poco probable una mayoría en la AN. El resultado requeriría que el presidente electo y los miembros de la AN gobiernen con la oposición y formen coaliciones para aprobar reformas sustanciales. En la actualidad, los paridos están divididos por categorías de urbano vs rural, lo indígena vs lo no indígena, y lo tradicionalista vs lo reformista. Esta división junto con los numerosos partidos emergentes dificulta el compromiso; sin embargo, si las nuevas coaliciones anunciadas en las elecciones tienen éxito, podría significar mayor cooperación.

2. La Economía y COVID-19 – El nuevo presidente heredará la responsabilidad de resolver una de las peores crisis económicas que ha enfrentado Ecuador en décadas. Durante el régimen de Correa, el gobierno nacional dependió en gran medida de los préstamos y las ganancias del petróleo para ofrecer programas sociales generosos, lo que provocó una alta inflación y deuda cuando los precios del petróleo cayeron. Para recortar el gasto, Moreno propuso reducir los subsidios a los combustibles en octubre de 2019, pero tras las protestas ciudadanas por el aumento de los costos del transporte, Moreno abandonó la resolución. Ahora, en medio de la pandemia de COVID-19, los ciudadanos también necesitan ayuda financiera para aliviar las pérdidas de ingresos y los costos médicos. A pesar de que Moreno llegó a un acuerdo bilateral con el FMI, que permite a Ecuador ofrecer alivio durante la pandemia mientras paga su deuda, el nuevo presidente deberá aprobar reformas generalizadas para evitar un mayor declive económico.

3. Desafíos de la administración electoral – La confianza pública en el CNE es incluso menor que en el 2017 (11%), y existen serias dudas sobre la capacidad del consejo para administrar bien las elecciones de 2021. Bajo el gobierno de Correa, el organismo fue politizado para implementar leyes que apoyaban a sus entonces candidatos de AP, y en 2017 y 2019, el CNE tuvo un difícil trabajo para anunciar resultados de manera rápida y precisa, lo que generó denuncias de irregularidades, mala gestión y continua desconfianza popular. Una administración adecuada es crucial dados los casos previos de manipulación electoral, aumento de la desinformación y la necesidad de implementar las nuevas reformas electorales aprobadas en 2019. Además, debido al COVID-19, el CNE enfrenta un presupuesto reducido y deberá adaptar rápidamente la votación a las restricciones de distanciamiento social.

Como un esfuerzo para superar estos obstáculos, el IRI está apoyando al CNE en el desarrollo de prácticas de comunicación interna y externa para garantizar que los ciudadanos y los funcionarios estén bien informados sobre las regulaciones, procesos y resultados electorales. El IRI apoya una administración del CNE a favor de elecciones libres, justas y transparentes en cooperación con un consorcio de socios de la sociedad civil y otras organizaciones internacionales.

A pesar de esto, en medio de una economía en apuros, la pandemia de COVID-19 y varias reformas democráticas pendientes, lo que está en juego, es inmensurable. Si el CNE se prepara para un proceso democrático sólido ahora, aún puede apoyar a los ciudadanos que acudan a las urnas en febrero. Con el apoyo del IRI, el CNE deberá supervisar exitosamente elecciones creíbles y transparentes para restablecer la confianza en las instituciones democráticas, los procesos y el futuro de Ecuador.